
Dueño de una biodiversidad inconmensurable, el paisaje de conservación Madidi-Manu se ha convertido en un territorio de alta importancia para la Iniciativa de Conservación de la Amazonía Andina (ICAA). En la siguiente entrevista, Mariana Varese directora del consorcio Conservando el Paisaje de Madidi-Manu en Bolivia y Perú (MMCC), nos cuenta sobre las actividades, planes y logros de este consorcio.
Los Parques Nacionales Madidi en Bolivia y Manu en el Perú, son dos valiosos ecosistemas entre los 150 y 6000 metros sobre el nivel del mar. Entre ambos se desarrolla un paisaje de conservación fundamental para la región en términos de biodiversidad y servicios ambientales. A pesar de la valía ambiental que representa este espacio territorial, existen una serie de amenazas y retos como los son los impactos generados por el desarrollo de proyectos de infraestructura, el cambio de uso de la tierra, la agricultura migratoria, la tala ilegal de árboles, entre otros.
Es en este contexto donde ICAA, a través del consorcio MMCC desarrolla una serie de acciones y actividades en la búsqueda de la conservación integral de este paisaje. El consorcio es liderado por Wildlife Conservation Society (WCS) e integrado por la Asociación para la Conservación del Amazonas (ACA/ACCA), el Fondo de las Américas (FONDAM) y la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA).
Conversamos con Mariana Varese, directora del consorcio MMCC quien nos brinda más información sobre las actividades que se vienen realizando.
¿Cuál es el objetivo principal del consorcio Conservando el Paisaje de Madidi-Manu?
Su principal objetivo es conservar la biodiversidad e integridad del paisaje de este corredor de conservación, a través de la promoción de una gestión territorial integral, la asistencia técnica a grupos indígenas y a otros usuarios de recursos para la implementación de alternativas sostenibles de manejo, el desarrollo de alianzas y el monitoreo de proyectos de infraestructura en la región. Todo esto, bajo el marco de una visión común de conservación del gran paisaje. Trabajamos con pueblos y comunidades indígenas, colonos, grupos de usuarios de recursos organizados y autoridades locales. Hablamos de un área de aproximadamente 19 millones de hectáreas que tiene como ejes los parques nacionales Madidi en Bolivia y Manu en Perú.
¿Por qué es importante la conservación de este paisaje?
Para ICAA, este es un lugar de mucha importancia para la conservación de la biodiversidad por muchas razones. Existen áreas protegidas como parques nacionales, territorios indígenas, áreas de colonización, áreas de concesiones forestales, de concesiones de castaña, entre otras. Al haber una combinación de varias jurisdicciones, es necesario hablar a nivel de municipios, gobiernos regionales y de distintos sectores del gobierno nacional. Esto permite, pensar de forma integrada en cuanto a la gestión de este territorio. Al mismo tiempo, obliga a que los actores claves se sienten en una mesa y conversen sobre estos temas.
¿Cuáles son los principales ejes de trabajo del consorcio?
El primero es evaluar los impactos del desarrollo de infraestructura y asociado a eso es fortalecer las capacidades de las poblaciones locales y de los gobiernos locales y nacionales. El segundo es promover la planificación y el manejo integrado dentro del paisaje. El tercero es asegurar la sostenibilidad, ofreciendo alternativas económicas realistas para la población local. El cuarto está asociado a la construcción de alianzas para asegurar una buena gobernanza. Finalmente, nuestro último eje está relacionado con la construcción de una visión compartida de conservación del gran paisaje.
¿Cuál es el trabajo efectivo qué desarrolla el consorcio en estas zonas?
Al ser un espacio geográfico que requiere una gestión integrada, necesita varias entradas de acción, y al ser éste un consorcio compuesto por organizaciones de distintas especialidades, se generan distintos enfoques. Tenemos organizaciones que trabajan con acciones de conservación en campo, otras que ven los temas de políticas públicas, otra como el Fondo de las Américas(FONDAM), que es un fideicomiso para financiar distintas actividades. En el caso de nuestro consorcio, la contribución de esta organización se concentra en el financiamiento de actividades productivas sostenibles como sistemas agroforestales y ecoturismo.
¿De qué forma el consorcio se relaciona o trabaja los temas indígenas?
El tema indígena cambia mucho de país en país. Por ejemplo, Perú y Bolivia son realidades muy diferentes. Hay consenso sobre la aproximación en general, que es promover la gestión integral de territorios desde las bases y en acuerdo con unidades más grandes de gestión. A pesar de ese consenso, en Bolivia se trabaja a partir de las tierras comunitarias de origen hacia las mancomunidades de municipios. En el Perú el tema indígena es distinto. Hay una población importante de indígenas castañeros apoyados por Asociación para la Conservación de la Cuenca Amazónica (ACCA) y FONDAM, pero no hay tanto trabajo a nivel de la organización.
¿Cuáles han sido para usted los grandes retos que encontraron cuando iniciaron las actividades del consorcio?
Un reto muy grande que tenemos, es que el apostar por procesos largos que promuevan la gestión de un territorio grande, requiere del fortalecimiento de capacidades y la generación de estructuras de gobernanza adecuadas que permitan que gente que antes no se hablaba, se ponga a conversar y lleguen a un acuerdo. Implica el superar las crisis que a veces tienen las organizaciones en ciertos momentos.
Otro reto es el de los procesos políticos y económicos de cada país. El empuje por el crecimiento en la Amazonía, tanto en Perú como en Bolivia, y por un mayor crecimiento en expansión por temas de proyectos de infraestructura y explotación de recursos naturales, es una realidad que se está viviendo con más intensidad y que ha requerido que el consorcio reaccione y se adapte rápidamente a estos cambios.
Algo que también viene siendo un reto es encontrar la fórmula para generar medios de vida sostenibles para mejorar el ingreso económico y la calidad de vida, sin degradar la base natural, sin hacer mella al ecosistema.
A veces pensamos que no hay una fórmula matemática para lograrlo, por ello hay que apostar por un portafolio diverso que permita que una familia pueda en una época del año, dedicarse a la castaña, en otra a la apicultura, y así, darle sostenibilidad económica con otras actividades.
¿Cuáles cree usted que han sido los principales logros que han tenido como consorcio?
Muchos. Hemos contribuido significativamente a la consolidación de tenencia de la tierra y a tener planes de manejo en grandes porciones de territorio como tierras indígenas, concesiones de conservación, conjuntos de castañales, entre otras.
Hemos logrado también que la gente interiorice con mucha claridad que para reclamar un territorio necesitas demostrar que lo manejas, y que lo haces bien, de manera sostenible. Yo creo que una muestra del éxito de lo anteriormente descrito, es que hace unos años en Bolivia tenías enfrentadas a las comunidades indígenas contra los colonos. Sin embargo, hace unos meses se nos acercaron la asociación de colonos y nos pidieron una intermediación para contar con un espacio de diálogo con los indígenas. Actualmente están conversando y ya se ven acciones positivas y puntos de encuentro. Una de las primeras cosas en las que coincidieron fue en considerar que uno de los grandes problemas es la inexistencia de una planificación integral.
Otra cosa muy importante es todo el trabajo que se ha venido haciendo a nivel de promover alternativas privadas de conservación en el Perú. Hace poco se celebró el reconocimiento de algunas áreas de conservación privadas en Madre de Dios y vemos con satisfacción que cada vez más gente cree que esta es una herramienta efectiva para el manejo de predios privados. Algo similar a lo que ocurre con las concesiones para conservación y ecoturismo.
Un logro muy importante es lo que ha hecho FONDAM con los sistemas agroforestales alrededor de la carretera de Madre de Dios. Es relevante en la medida en que las asociaciones de productores agroforestales y las ONGs locales que las apoyan, están avanzando hacia una visión cada vez más clara de lo que quieren.
Hay que destacar también lo que se ha logrado en relación a las Áreas Naturales Protegidas. El dinamismo que el propio consorcio ha logrado a partir de este tema es sobresaliente. No somos los únicos, pero hemos trabajado conjuntamente con grupos de la sociedad civil enfrentando las distintas amenazas a las cuales están expuestas estas áreas.