Debido a la baja producción de cacao y a las constantes amenazas del ecosistema, un grupo de pobladores de Orellana (ubicado al nororiente de Ecuador) recibió la asesoría técnica de la Iniciativa para la Conservación en la Amazonía Andina (ICAA). Gracias al esfuerzo conjunto, no sólo se logrón multiplicar la producción de dicho fruto, sino que, además, se dieron grandes pasos para la conservación del ecosistema.
El incremento de la producción del cacao se debe en gran medida a los llamados “súper árbol”, organismos mejorados gracias al injerto proveniente de árboles resistentes. Según los agricultores, mientras que un árbol de cacao en promedio da unos 60 a 70 mazorcas al año, el súper árbol puede producir cerca de 300 mazorcas anuales.
A estos cambios positivos, que han mejorado la economía de los agricultores, se suma el interés por las buenas prácticas de gestión.